Problemas al formular las cuentas anuales

Problemas al formular las cuentas anuales

Es posible que durante el proceso de cierre de la contabilidad o mientras estemos formulando las cuentas anuales nos encontremos con información que haga replantearnos si estamos reflejando correctamente la imagen fiel del patrimonio de la empresa, principio por excelencia de la información contable.

Esta información puede ser tratada como un cambio de criterio contable, un error en la contabilidad o una modificación de estimaciones contables. Según se trate de una o otra procederemos de forma muy distinta, tal y como indica la norma de valoración 22ª del Plan General Contable (21ª del PGC Pyme).

Así, cuando se produzca un cambio en un criterio contable o si se halla un error, éste debe aplicarse de forma retroactiva, desde aquel ejercicio más antiguo al que afecte, de forma que el ingreso o gasto que ocasione en los ejercicios anteriores debe ajustarse imputándolo directamente al patrimonio neto, normalmente con cargo o abono a reservas. Por supuesto, deben modificarse las cifras afectadas a la hora de incorporar la información comparativa de aquellos ejercicios a los que afecte, así como informarse de ello en la memoria.

Por el contrario, cuando se produzca un cambio de estimación contable, por ejemplo, por la obtención de información adicional o el conocimiento de nuevos hechos, debe actuarse de forma prospectiva: se imputará como gasto o ingreso del ejercicio actual o si procede por su naturaleza, directamente al patrimonio neto en la partida correspondiente.

A modo de ejemplo, imaginemos una empresa que a principios de 2014 adquiere un edificio para oficinas y cuando se cierra el ejercicio contable de 2015 nos damos cuenta de que se ha amortizado como un edificio industrial (3%) cuando el máximo para los edificios administrativos es un 2%. Por tanto, la diferencia entre la amortización acumulada realizada y la que se debería haber hecho deberá subsanarse con cargo a reservas. Sin embargo, en el caso de que la amortización del edificio si estuviese bien hecha pero por un cambio normativo hubiese que cambiar el plazo o el importe de la amortización, simplemente recalcularíamos la amortización para el año actual y los siguientes. Es el mismo procedimiento que debemos utilizar para aplicar las nuevas tablas de amortización.

Otro problema que nos podemos encontrar al formular las cuentas anuales es qué hacer con los hechos que se produzcan tras el cierre pero que tengan especial relevancia a la hora de representar la imagen fiel del ejercicio cerrado. En tal caso, la norma de valoración 23ª del Plan General de Contabilidad (22ª en el PGC Pyme) diferencia entre si los hechos ponen de manifiesto circunstancias que ya existían en el ejercicio o si por el contrario sí son acontecimientos nuevos imposibles de prever.

En el primer caso sí debemos realizar el ajuste correspondiente en las cuentas anuales, como cuando se dictan sentencias sobre causas abiertas o se produce la insolvencia de un cliente, modificando el valor de las cuentas afectadas o reconociendo los pasivos pertinentes, amén de incluir las nuevas condiciones en la memoria. Sin embargo, en el segundo caso, cuando aparezcan hechos que pongan de manifiesto condiciones que no existían al cierre del ejercicio, como cuando ocurre un siniestro o disminuye el valor de mercado, no debemos tenerlo en cuenta para la formulación de las cuentas anuales ya que no podían conocerse con antelación. Como mucho, si su cuantía es importante, se informará de tal hecho en la memoria.


Enlaces de Interés:

Aspectos prácticos del cierre contable.

Cómo preparar las cuentas anuales sin esfuerzo: Asesor de Análisis de Balances.

Casos prácticos de contabilidad.